Si bien el gobierno festeja una supuesta baja en la pobreza -el dato es cuestionado por los principales observatorios no gubernamentales- su incidencia en la niñez es muy alta: en la Argentina, el 45,4 por ciento de los chicos de 0 a 14 años son pobres. Los números difundidos por el Indec, correspondientes al segundo semestre de 2025, muestran que la pobreza infantil es el principal problema social del país.

Si se mira por franjas de edad, la medición muestra que la pobreza está más extendida entre los chicos de entre 12 y 17 años, donde llega al 47,6 por ciento de ese subconjunto. Le sigue el grupo de entre 8 y 11 años, con 47 por ciento de sus integrantes pobres, y el de 0 a 5, con el 42,1 por ciento de pobres.

Pobreza estructural en la infancia

El Observatorio de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA) dió a conocer, en julio, un informe que complementa el anterior, ya que está centrado en las condiciones de vida de las niñeces. No se refiere, como el anterior, a los ingresos, sino a la calidad de las viviendas y barrios en los que crecen. Esa investigación advierte que:

* El 62,5 por ciento de los niños, niñas y adolescentes de áreas urbanas vive en barrios inseguros.

Mirá También:  Los movimientos populares reclamaron al Gobierno que tome medidas de emergencia frente a los aumentos en los precios de los alimentos. En una masiva asamblea en el Obelisco, señalaron que la quita del IVA a los productos de la canasta básica, anunciada la semana pasada por el presidente Mauricio Macri en un reconocimiento de la gravedad de la crisis, no alcanza para que las familias de menores ingresos puedan hacer en sus hogares dos comidas diarias. Los comedores de las organizaciones sociales están desbordados por la demanda y hay mucha preocupación por cómo va trasladarse la devaluación al costo de los alimentos de aquí a fin de año. Esta fue la primera concentración grande de movimientos sociales después de la derrota del oficialismo en las PASO, de la posterior disparada cambiaria y del lanzamiento del paquete de medidas para paliar los efectos de la inflación sobre las familias de menos ingresos (junto con la quita del IVA, que tuvo una aplicación dispar en los supermercados, el Gobierno dispuso dos refuerzos de mil pesos para los titulares de la Asignación Universal por Hijo). Los referentes barriales que hablaron en el Obelisco denunciaron, en este sentido, que el poco de dinero que tenían en el bolsillo quedó licuado por la suba de los precios. La protesta fue convocada por la CTEP, Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y el Frente Darío Santillán. Los reclamos principales fueron un refuerzo del 40 por ciento para los comedores, un aumento del 50 por ciento en el salario social y la extensión del bono de 2 mil pesos, que hasta ahora se anunció para los trabajadores formales, a los de la economía social. En la Plaza de la República, los organizadores instalaron un micrófono para que los manifestantes pudieran hablar. Prácticamente todos lo que lo usaron llamaron a cambiar el gobierno en las elecciones de octubre y respaldaron el proceso de unidad del Frente de Todos. “Hay dos relojes, uno que marca el tiempo social y otro que marca el tiempo político. El 11 de agosto se juntaron y les dimos una paliza importantísima”, señaló Rafael Klejzer, del Movimiento Popular La Dignidad. Hablaron responsables de comedores y merenderos e históricos militantes sociales, mientras a un costado de la concentración de los Cayetanos, el Frente de Organizaciones en Lucha -agrupación con una identidad más de izquierda- compartía con los asistentes un polentazo. Esta confluencia en un mismo lugar para la protesta de movimientos que están participando de la campaña del Frente de Todos con otros de la izquierda independiente es reflejo de la importancia que todo el arco de las organizaciones sociales le otorga a la necesidad de poner fin al gobierno macrista. La asamblea en el Obelisco fue organizada como preparatoria de una jornada nacional de lucha del próximo miércoles. En principio, los movimientos la habían organizado pensando que mientras estuvieran en el Obelisco iba a sesionar el Consejo del Salario para fijar un nuevo monto del salario mínimo, vital y móvil. Luego, a mediados de esta semana, el Gobierno postergó la sesión del Consejo para el 30 de agosto. El piso del salario mínimo determina el ingreso de los cooperativistas sociales, ya que el monto del salario social es siempre la mitad del salario mínimo. "Hacemos esta asamblea para definir un plan de lucha, para expresar que tiene que haber un aumento importante del salario y las jubilaciones", dijo Esteban "Gringo" Castro, titular de la CTEP. El referente responsabilizó al Gobierno por no dar resguardo a la población más humilde en el el escenario de devaluación y aumento de los precios. "Hay pibes que no comen más de una vez por día y abuelos en la misma situación. En los barrios todos los días nos piden que abramos más merenderos. La devaluación pega a los más pobres. Como organización de los trabajadores más pobres de la Argentina, tenemos que estar en la calle, reclamando por una agenda de inclusión y reconocimiento de derechos de la economía popular".

* El 35,4 por ciento habita en viviendas con graves déficits de infraestructura.

* El 25 por ciento no tiene acceso a servicios sanitarios adecuados.

El informe lleva como título Creciendo en contexto y remarca que los déficits en el hábitat influyen en la alimentación, la socialización y la educación de los chicos. En ese sentido, advierte que “un entorno precario, sumado a la pobreza, agrava todo”. A modo de ejemplo, el Observatorio señaló que el 65,5 por ciento de los niños que viven en casas precarias no tiene una alimentación adecuada. Y que en barrios sin condiciones sanitarias, el 33,7 por ciento de los chicos tiene dificultades escolares. Incluso en sectores no pobres, los déficits ambientales duplican o triplican los niveles de atraso escolar.

Los indicadores de hábitat entre 2017 y 2024, mostraron algunos avances, pero hacia el final del período se evidenció un marcado retroceso. El déficit sanitario, que había bajado al 11,5 por ciento en 2022, volvió desmejorar hasta llegar al 22,5 por ciento en 2024. El déficit de infraestructura, que había mejorado hasta alcanzar el 30,5 por ciento en 2022, volvió a empeorar y cerró 2024 en el mismo nivel que en 2017: 35,4 por ciento.

Cuestionamientos

Por otra parte, la última medición de pobreza del INDEC ha recibido numerosos cuestionamientos.

Según el organismo, la pobreza disminuyó 21 puntos porcentuales con respecto al año pasado, es decir comparando el primer semestre de 2024 ( 52,9 por ciento) con el primer semestre de 2025 (31,6 por ciento).

La crítica de arranque al gobierno es que omitió hablar de los 12 puntos de pobreza registrados con posterioridad al 10 de diciembre de 2023, un pico de pobreza que fue responsabilidad de la propia gestión de Milei, provocado por la devaluación que aplicaron y su traslado a los precios de los alimentos.

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Pero también, desde distintos observatorios y centros de estudios se pusieron en duda los datos en sí. Entre otros señalamientos:

* El Observatorio de la Universidad Católica consideró que si bien hubo menos inflación y esto resultó un alivio, especialmente entre los más vulnerables, “la caída de la pobreza está sobrerrepresentada”. Es decir, no fue tan grande como dice el Indec. Los motivos son dos: el primero que hubo cambios en el cuestionario con el que el Indec mide los ingresos de la población, por lo que la última serie no es comparable con las mediciones previas. El segundo, que la canasta básica que utilizada para medir la pobreza es la de 2004/2005, cuando debería ser la de 2017/2018.

* El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sumó una observación sobre un nuevo fenómeno, el de los trabajadores del sector privado, con empleo en blanco, que sin embargo son pobres porque sus sueldos han caído.

El CEPA tomó el dato de la mediana salarial (el monto del salario donde la cantidad de asalariados registrados se divide en mitades) y lo comparó con la evolución de la Canasta Básica Total.

Al hacerlo, encontró que los trabajadores en blanco no lograron recuperar lo perdido durante la gestión de Cambiemos. Los datos muestran que la mediana salarial neta pasó, entre finales de 2017 y finales de 2019, de superar a la CBT en 12 puntos porcentuales a quedar por debajo de la misma en 11,3 puntos porcentuales (una retracción de 23,3 puntos). Durante la actual gestión de Milei la relación llegó al mínimo de la serie (74,1%) para alcanzar, en junio 2025 a cubrir el 96,9% de la Canasta Básica Total.

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