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La política económica de cara al 2026. Otro año de ajuste y caída industrial

Caída industrial

Aunque el Gobierno negó hasta el cansancio cualquier corrección de las bandas cambiarias luego de las elecciones de octubre, dentro de cinco días eso es exactamente lo que ocurrirá. El 1 de enero entrará en vigencia el nuevo esquema de flotación del dólar, con una elevación del techo de la banda siguiendo la inflación de dos meses antes. Como en noviembre el índice de precios minoristas escaló 2,5 por ciento, en enero el techo de la banda se moverá en igual proporción, y no ya el 1 por ciento mensual, como era hasta ahora.

El ancla cambiaria, por lo tanto, dejará de operar como lo hacía desde abril pasado, frente a lo cual el Gobierno anticipa más motosierra sobre el gasto público y más paritarias por debajo de la inflación para compensar el efecto de aquella medida sobre la inflación. El escenario que se proyecta para 2026 es otra vez difícil para las mayorías populares y para los sectores productivos, que deberán cargar sobre sus espaldas una nueva modificación del régimen cambiario que, para colmo, para el mercado sigue siendo transitorio. Es decir, es el ajuste de nunca acabar.

“Indexar el tipo de cambio nominal a la inflación pasada tiene como ventaja que frena el deterioro del frente externo, pero como desventaja que puede perpetuar la inflación en los niveles actuales, salvo que la política fiscal exacerbe el ajuste”, arranca su explicación la consultora PxQ frente al nuevo esquema del dólar.

“Ante la pérdida del ancla cambiaria, porque el tipo de cambio ya no correrá por debajo de la inflación, sino a su ritmo, el ancla fiscal deberá incrementar su rol y, con esto, impondrá serios desafíos en materia de actividad e, incluso, políticos», agrega. Uno de los retos más grandes para el Gobierno será renovar la confianza de sus votantes en otro año para apretarse el cinturón.

La reforma laboral, en suspenso hasta febrero, empeora el panorama para los trabajadores, no solo por la grave pérdida de derechos y de calidad de vida que supone la iniciativa del oficialismo, sino también porque en términos fiscales conlleva una sustancial transferencia de ingresos hacia el capital, hacia las empresas.

Dice PxQ: “El 2026 empieza con la necesidad de incrementar el ajuste fiscal en casi 1 punto porcentual del PIB debido a la reducción de impuestos contenida en el proyecto de reforma laboral”.

Industria

El escenario para la industria es igualmente preocupante. La caída radical en la obra pública y el ajuste sobre los trabajadores seguirán presentes en 2026, profundizando los estragos ya causados. La apertura importadora, aunque el precio del dólar pueda ser más competitivo, también seguirá operando como un factor contractivo para la actividad manufacturera.

Los niveles de deterioro alcanzado son alarmantes y la perspectiva de cierre de empresas se sostiene, por lo que muy probablemente Javier Milei confirmará este año su récord en la materia. Con sus políticas, ya van más de 20 mil empresas caídas en dos años de gobierno.

Los datos que publicó esta semana la Cámara Argentina del Acero son elocuentes tanto respecto de la profundidad de la caída como de la dificultad que tendrá el sector para recuperarse con esta política económica.

Por ejemplo, la producción de hierro primario registra una disminución del -14 por ciento en once meses de 2025 respecto de igual período de 2024, cuando a su vez se había desplomado -18,2 por ciento contra el mismo lapso de 2023. El hierro primario es un insumo básico para la fabricación de acero, con múltiples aplicaciones en construcción (vigas, varillas, columnas), transporte (chasis de autos, trenes), industria (maquinaria, herramientas, electrodomésticos) e infraestructura (puentes, tuberías, cables).

En lo que va del año se produjeron 2 millones 278 mil toneladas de hierro primario, contra 3 millones 237 mil toneladas entre enero y noviembre de 2023. Es decir, un 29,7 por ciento menos.

Los números permiten visualizar la catástrofe que está atravesando la industria. Al comparar los volúmenes de producción de la última década se advierte solo un año tan crítico como el actual: 2020, pero en ese caso por la irrupción de la pandemia. La producción de hierro primario fue en once meses de aquel año de 2 millones 202 mil toneladas, apenas 76 mil menos que ahora. Antes de eso, el siguiente peor registro es de 2019, cuando a Mauricio Macri le terminó de estallar el plan económico, con 2 millones 852 mil toneladas. En cambio, en 2021 fueron 3 millones 243 mil; en 2022, 3 millones 166 mil y en 2023, 3 millones 237 mil.

Solo energía

En términos cualitativos, el informe de la Cámara del Acero también es lapidario en la desmentida del relato oficial, que pinta una economía pujante:

“El sector de la construcción continúa sin recuperarse y con amplias variaciones. Los despachos de cemento durante noviembre mostraron una caída del 13,7 por ciento respecto de octubre último. En la comparación interanual se puede apreciar una caída del 4,2 por ciento”, describe el informe.

“En el sector automotor, la producción de noviembre registró una baja del 19,6 por ciento respecto de octubre y un descenso del 29,3 con relación a igual mes del año anterior. Comparando 11 meses del 2025 con respecto al 2024 se registró una baja del 0,9″, indica.

“El sector de maquinaria e implementos agrícolas está cerrando 2025 con una tendencia a la desaceleración, aunque el saldo total del año es ligeramente superior al 2024″, agrega.

“En los sectores vinculados al consumo masivo, como línea blanca, está finalizando 2025 en un momento crítico, con fuerte caída de volumen, sobreoferta y presión importadora. La esperanza de recuperación en 2026 se basa casi exclusivamente en la normalización del crédito y la mejora del ingreso”, completa.

Solo el sector energético mantiene la tendencia expansiva que arrancó ya en el gobierno de Alberto Fernández, cuando empezaron a madurar decisiones previas, como la estatización de YPF y la fuerte apuesta por Vaca Muerta. Pero aun así, los empresarios advierten que el impulso de esa actividad puede perder alcance en la industria local por la apertura importadora.

“El sector energía cierra 2025 con demanda ascendente en las áreas ligadas a Vaca Muerta. Se espera para 2026 que se lancen nuevos proyectos, para los cuales la presión importadora puede impactar fuertemente en la provisión local de insumos de acero”, concluye.

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