Durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno nacional para disminuir el riesgo de contagio de coronavirus, ingresaron al sistema de salud 1.520 trabajadores sanitarios que fueron contratados para ayudar en la batalla contra la pandemia, quienes se sumaron a 44 hospitales públicos bonaerenses para ayudar a combatir la pandemia.
Vale destacar que, cinco días después del comienzo de la cuarentena, las autoridades sanitarias habilitaron una convocatoria de voluntarios para cubrir 3.700 puestos y reforzar los hospitales públicos ante la avanzada del COVID-19 y, en pocos días, se anotaron alrededor de 25.000 personas para ocupar esos cargos y aportar su experiencia en la lucha contra el virus.
Según se detalló, entre el personal de salud que se sumó a los nosocomios platenses están Juan Cruz Garriador y Mónica Carbajal, quienes fueron contratados por el hospital Rossi. Ambos expresaron en una entrevista con la Télam cómo son los protocolos y los recaudos que deben tomar al trabajar en medio de la pandemia.
En el caso de Garriador, hace dos años se recibió de enfermero, pero estaba sin trabajo. Al enterarse de la convocatoria del Ministerio de Salud provincial, repartió currículums por los hospitales y pocos días después lo llamaron del Rossi. «Desde el momento que elegí la carrera conozco los riesgos y sé que atender un enfermo de coronavirus es parte del trabajo», remarcó el joven de Los Hornos y agrego que se siente «muy apoyado por la gente del Rossi y los jefes de enfermería que tienen mucha experiencia».
«En las áreas más expuestas al virus, por donde pudo haber pasado alguna persona infectada o muestras del virus que se analizan en el laboratorio, el personal debe estar protegido con camisolín, guantes, barbijo, antiparras, máscara, cofia y botas», detalló el enfermero y explicó que además, todo ese personal debe haber sido «capacitado en cómo colocarse y, sobre todo, en qué orden sacarse cada elemento para evitar que el kit de bioseguridad se convierta en fuente de contagio».
Por su parte, Carbajal se dedicaba a cartonear en la calle hasta hace una semana, cuando entró al Rossi como empleada de limpieza. «¿Que si tengo miedo? Al principio un poco, pero después pensé que si yo me pongo todo lo que me dan y tomo las precauciones necesarias voy a estar bien», contó la trabajadora platense.
Asimismo, contó que su tarea es desinfectar el consultorio febril con lavandina. «Limpiamos pisos, picaportes, puertas y para eso me tengo que poner doble guante, botas, camisolín, cofia, antiparras y barbijos», explicó.
«Soy consciente de que gracias a nuestro laburo se ayuda a toda la sociedad y la gente nos lo reconoce», cerró la vecina de Tolosa.

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