Ya sin aplausos, los médicos porteños denuncian que tras 12 años de formación el sueldo apenas alcanza para una canasta básica. Los enfermeros cobran por debajo de la línea de pobreza.
En lo que va de la pandemia, 58.721 trabajadores de la salud de todo el país se infectaron con coronavirus. 347 de ellos fallecieron tratando de cuidar la vida de los demás. Los aplausos de marzo ya no se escuchan y ahora son ellos los que llaman la atención en reclamo por sus condiciones de trabajo. “Somos esenciales, que nos paguen como esenciales”, exigieron los médicos de la Ciudad de Buenos Aires esta semana. “Somos profesionales, queremos que nos reconozcan”, se sumaron los enfermeros de la jurisdicción con mayor cantidad de muertos por millón de habitantes. El sueldo de los primeros apenas supera la línea de pobreza informada por el Indec esta semana ($ 49.912). El de los segundos está por debajo. Esta semana habrá nuevas medidas de fuerza.Las curvas de contagios de coronavirus muestran, por fin, un descenso a nivel nacional. Aún con un promedio alto de 8.952 casos nuevos y 249 muertos por día en la última semana, la agenda pública parece correrse del tema sanitario hacia otros problemas. Más allá de los preocupantes rebrotes en Europa que advierten sobre la importancia de mantenerse alerta, los trabajadores de la salud volvieron a hacer un llamado de atención sobre otra de las deudas estructurales que la pandemia dejó en evidencia: la baja remuneración y las malas condiciones de trabajo del personal esencial.

“Un médico con siete años de Facultad de Medicina y cinco de residencia cobra un bruto de 58 mil pesos. Lo que con los descuentos lo lleva casi a la canasta básica”, explica Ricardo Solari, secretario general de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad. “En todo el año nos habían dado un 7,9% de aumento y ahora nos ofrecen tres subas del 5% hasta enero de 2021 y dos bonos de 12 mil pesos por única vez, todo no remunerativo. No compensa ni siquiera la inflación”, agrega.

La cuenta da un aumento de casi un 19% en todo 2020, que llega a casi el 25% en enero del año que viene. Pero el Índice de Precios al Consumidor publicado por el Indec esta semana muestra una inflación acumulada en los diez meses del año equivalente al 26,9 por ciento. “Hasta no hace mucho el sueldo de ingreso como médico equivalía a dos canastas básicas. Hoy casi no llegamos a una”, enfatiza Solari.

“La pandemia puso de relieve lo vital que hacemos: el lugar que ocupamos, el esfuerzo y la exposición. Y no solo son los 400 que se murieron, sino sus familiares”, explica Vanina Edul, doctora en Medicina y especialista en terapia intensiva del Hospital Fernández. “Yo contagié a mi marido y a mi hija. Tengo un hermano con cáncer terminal y no lo vi en todo el año para no exponerlo. Estoy quemada psíquicamente. Paro el auto para ponerme a llorar. La semana pasada casi se me muere una embarazada. No paré ni un día de trabajar y nunca la terapia intensiva de mi hospital estuvo a menos del 90 por ciento. Incluso hemos trabajado con terapia al 120% porque durante el día teníamos que sacar algunos pacientes y meter otros en turnos”, cuenta de un tirón. Cobra 85 mil pesos en mano. “Llevo gastados 40 mil en equipos de protección personal porque los que nos da la Ciudad son malos y a veces tengo que lavar camisolines a las 5 de la mañana en medio de una guardia”, agrega.

Mirá También:  Los movimientos populares reclamaron al Gobierno que tome medidas de emergencia frente a los aumentos en los precios de los alimentos. En una masiva asamblea en el Obelisco, señalaron que la quita del IVA a los productos de la canasta básica, anunciada la semana pasada por el presidente Mauricio Macri en un reconocimiento de la gravedad de la crisis, no alcanza para que las familias de menores ingresos puedan hacer en sus hogares dos comidas diarias. Los comedores de las organizaciones sociales están desbordados por la demanda y hay mucha preocupación por cómo va trasladarse la devaluación al costo de los alimentos de aquí a fin de año. Esta fue la primera concentración grande de movimientos sociales después de la derrota del oficialismo en las PASO, de la posterior disparada cambiaria y del lanzamiento del paquete de medidas para paliar los efectos de la inflación sobre las familias de menos ingresos (junto con la quita del IVA, que tuvo una aplicación dispar en los supermercados, el Gobierno dispuso dos refuerzos de mil pesos para los titulares de la Asignación Universal por Hijo). Los referentes barriales que hablaron en el Obelisco denunciaron, en este sentido, que el poco de dinero que tenían en el bolsillo quedó licuado por la suba de los precios. La protesta fue convocada por la CTEP, Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y el Frente Darío Santillán. Los reclamos principales fueron un refuerzo del 40 por ciento para los comedores, un aumento del 50 por ciento en el salario social y la extensión del bono de 2 mil pesos, que hasta ahora se anunció para los trabajadores formales, a los de la economía social. En la Plaza de la República, los organizadores instalaron un micrófono para que los manifestantes pudieran hablar. Prácticamente todos lo que lo usaron llamaron a cambiar el gobierno en las elecciones de octubre y respaldaron el proceso de unidad del Frente de Todos. “Hay dos relojes, uno que marca el tiempo social y otro que marca el tiempo político. El 11 de agosto se juntaron y les dimos una paliza importantísima”, señaló Rafael Klejzer, del Movimiento Popular La Dignidad. Hablaron responsables de comedores y merenderos e históricos militantes sociales, mientras a un costado de la concentración de los Cayetanos, el Frente de Organizaciones en Lucha -agrupación con una identidad más de izquierda- compartía con los asistentes un polentazo. Esta confluencia en un mismo lugar para la protesta de movimientos que están participando de la campaña del Frente de Todos con otros de la izquierda independiente es reflejo de la importancia que todo el arco de las organizaciones sociales le otorga a la necesidad de poner fin al gobierno macrista. La asamblea en el Obelisco fue organizada como preparatoria de una jornada nacional de lucha del próximo miércoles. En principio, los movimientos la habían organizado pensando que mientras estuvieran en el Obelisco iba a sesionar el Consejo del Salario para fijar un nuevo monto del salario mínimo, vital y móvil. Luego, a mediados de esta semana, el Gobierno postergó la sesión del Consejo para el 30 de agosto. El piso del salario mínimo determina el ingreso de los cooperativistas sociales, ya que el monto del salario social es siempre la mitad del salario mínimo. "Hacemos esta asamblea para definir un plan de lucha, para expresar que tiene que haber un aumento importante del salario y las jubilaciones", dijo Esteban "Gringo" Castro, titular de la CTEP. El referente responsabilizó al Gobierno por no dar resguardo a la población más humilde en el el escenario de devaluación y aumento de los precios. "Hay pibes que no comen más de una vez por día y abuelos en la misma situación. En los barrios todos los días nos piden que abramos más merenderos. La devaluación pega a los más pobres. Como organización de los trabajadores más pobres de la Argentina, tenemos que estar en la calle, reclamando por una agenda de inclusión y reconocimiento de derechos de la economía popular".

Enfermeros no reconocidos

“Un enfermero con carrera universitaria y título de licenciado al ingresar a trabajar en la Ciudad gana entre 38 mil y 40 mil pesos en mano”, describe Héctor Ortiz, que hace más de 35 años trabaja en la salud pública tanto en el Hospital Durand como en la Casa Cuna. “En el Durand llegamos a tener 450 trabajadores infectados y tres enfermeros murieron por el coronavirus”, relata el también integrante del Frente de Salud de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

En total se estima que hay unos 11 mil enfermeros en la Ciudad de Buenos Aires. Cuatro mil de ellos tienen carrera universitaria y, sin embargo, no son reconocidos como profesionales de la salud, lo que les garantizaría mejores condiciones laborales. El 21 de septiembre, Día de la Sanidad, fueron reprimidos en la puerta de la Legislatura cuando fueron a entregar un petitorio con sus reclamos. Esta semana volverán a realizar medidas de fuerza con los demás trabajadores de la salud. También los médicos volverán a parar en todos los hospitales de la Ciudad el jueves 26, en reclamo de condiciones dignas. Y habrá movilización a la Jefatura de Gobierno. No exigen aplausos. Sino condiciones dignas para poder cuidarnos. «

Un plan nacional

La Organización Mundial de la Salud advirtió que existe un déficit de profesionales de enfermería en el mundo por lo que si no se incrementa un 8% el número de graduados en los próximos años, habrá un grave riesgo sanitario. Mientras que EE.UU. o Canadá cuentan con cuatro enfermeros por médico, la Argentina tiene 1,29. En ese marco, el Ministerio de Salud de la Nación presentó el viernes el Plan Nacional de Enfermería, que pretende formar 60 mil profesionales en todo el país en 2021. La propuesta incluye corregir desigualdades. Por ejemplo en la Ciudad hay 6,44 enfermeras y enfermeros cada mil habitantes mientras Santiago del Estero registra 0,51.

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