Nada logra afectar a los loros
Entre los métodos que implementaron desde la comunidad, promovieron campañas de ruido para ahuyentar a los loros, además de la instalación de poderosas luces láser que por la noche barren con un haz verde la ciudad, pero nada dio resultado hasta el momento.
El problema viene desde hace tiempo, ya que hace unos meses la Fiesta de la Cebolla -realizada en la zona- tuvo que suspenderse a último momento el espectáculo musical de cierre porque los loros causaron un apagón eléctrico. Increíblemente, se remonta a 2018, año desde el cual se vienen haciendo campañas, pero Valle Otero lamentó que nada funciona: «Se acostumbran a todo».
Además, Ramón Álvarez, director de una radio de Pedro Luro, pueblo vecino de Ascasubi, precisó más la situación con La Nación: »El tema de la superpoblación de loros en el sur de Villarino es un tema de hace años que venimos sufriendo. No solo por ruidos molestos toda la noche, o las heces que dejan en toda la localidad con la posibilidad de volverse un problema de salud pública, sino también por las millonarias pérdidas de dinero que se les genera a las cooperativas eléctricas y prestadores de servicio de Internet. Son millones que se pierden por año; obviamente genera cortes de energía e Internet constantemente y eso interrumpe la vida de todos los vecinos. Al ser especie protegida, aún no podemos resolver este problema».
“Acá los loros me comen los cables de la torre y cada tres meses hay que cambiarlo. Pierdo plata”, agregó.
¿A qué se debe la invasión? expertos estiman que se debe al desmonte de su hábitat natural y la facilidad para alimentarse en los campos de girasol cercanos: «Es una especie endémica presente en Argentina y Chile, son muy vistosos, muy bulliciosos y el problema es que se han metido en el tejido urbano en busca de un lugar seguro«, explicó el biólogo Sergio Zalba al canal TN.

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