El narco Marset: cuando la realidad supera la ficción

En Uruguay parece que ahora ningún funcionario del gobierno conocía al narco Sebastián MarsetSu caso y las derivaciones cinematográficas que tuvo, dejaron en situación muy incómoda al presidente Luis Lacalle Pou. La historia de uno de los prófugos más buscados en América del Sur reúne los ingredientes de una película de Scorcese: mafias transnacionales, drogas, políticos permeados por bandas criminales, una fuga increíble y el fútbol como escenario de fondo. 

¿Por qué el hombre que hasta hoy escapó de la DEA, Interpol y un par de estados del continente logró transformarse en una sombra para sus perseguidores? ¿Por qué se volvió indetectable pese a exponerse jugando en dos clubes: primero en Capiatá de Paraguay y después en Los Leones El Torno de Bolivia? El prófugo habría pagado para que lo tuvieran en cuenta hasta que se descubrió que era un futbolista profesional con identidad falsa. Marset, Luis Amorim o Gabriel De Souza Beumer, depende de dónde estuviera, son los nombres con los que se movía.

En el espejo de Escobar

El narco tiene algunas semejanzas con el capo del cártel de Medellín Pablo Escobar. Su mirada utilitaria del fútbol, la capacidad de entender que es una pantalla para cometer ilícitos y hasta un pasatiempo para captar voluntades dispersas. Pero al uruguayo lo perdió su exhibicionismo. Radicado en Asunción, había fichado para Capiatá, un equipo que disputaba el torneo de Segunda División en 2020. Un año después, técnicamente sería declarado prófugo y apareció en los registros de interpol junto a su pareja, la también uruguaya, Gianina García, madre de sus tres hijos.

Mirá También:  Los movimientos populares reclamaron al Gobierno que tome medidas de emergencia frente a los aumentos en los precios de los alimentos. En una masiva asamblea en el Obelisco, señalaron que la quita del IVA a los productos de la canasta básica, anunciada la semana pasada por el presidente Mauricio Macri en un reconocimiento de la gravedad de la crisis, no alcanza para que las familias de menores ingresos puedan hacer en sus hogares dos comidas diarias. Los comedores de las organizaciones sociales están desbordados por la demanda y hay mucha preocupación por cómo va trasladarse la devaluación al costo de los alimentos de aquí a fin de año. Esta fue la primera concentración grande de movimientos sociales después de la derrota del oficialismo en las PASO, de la posterior disparada cambiaria y del lanzamiento del paquete de medidas para paliar los efectos de la inflación sobre las familias de menos ingresos (junto con la quita del IVA, que tuvo una aplicación dispar en los supermercados, el Gobierno dispuso dos refuerzos de mil pesos para los titulares de la Asignación Universal por Hijo). Los referentes barriales que hablaron en el Obelisco denunciaron, en este sentido, que el poco de dinero que tenían en el bolsillo quedó licuado por la suba de los precios. La protesta fue convocada por la CTEP, Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y el Frente Darío Santillán. Los reclamos principales fueron un refuerzo del 40 por ciento para los comedores, un aumento del 50 por ciento en el salario social y la extensión del bono de 2 mil pesos, que hasta ahora se anunció para los trabajadores formales, a los de la economía social. En la Plaza de la República, los organizadores instalaron un micrófono para que los manifestantes pudieran hablar. Prácticamente todos lo que lo usaron llamaron a cambiar el gobierno en las elecciones de octubre y respaldaron el proceso de unidad del Frente de Todos. “Hay dos relojes, uno que marca el tiempo social y otro que marca el tiempo político. El 11 de agosto se juntaron y les dimos una paliza importantísima”, señaló Rafael Klejzer, del Movimiento Popular La Dignidad. Hablaron responsables de comedores y merenderos e históricos militantes sociales, mientras a un costado de la concentración de los Cayetanos, el Frente de Organizaciones en Lucha -agrupación con una identidad más de izquierda- compartía con los asistentes un polentazo. Esta confluencia en un mismo lugar para la protesta de movimientos que están participando de la campaña del Frente de Todos con otros de la izquierda independiente es reflejo de la importancia que todo el arco de las organizaciones sociales le otorga a la necesidad de poner fin al gobierno macrista. La asamblea en el Obelisco fue organizada como preparatoria de una jornada nacional de lucha del próximo miércoles. En principio, los movimientos la habían organizado pensando que mientras estuvieran en el Obelisco iba a sesionar el Consejo del Salario para fijar un nuevo monto del salario mínimo, vital y móvil. Luego, a mediados de esta semana, el Gobierno postergó la sesión del Consejo para el 30 de agosto. El piso del salario mínimo determina el ingreso de los cooperativistas sociales, ya que el monto del salario social es siempre la mitad del salario mínimo. "Hacemos esta asamblea para definir un plan de lucha, para expresar que tiene que haber un aumento importante del salario y las jubilaciones", dijo Esteban "Gringo" Castro, titular de la CTEP. El referente responsabilizó al Gobierno por no dar resguardo a la población más humilde en el el escenario de devaluación y aumento de los precios. "Hay pibes que no comen más de una vez por día y abuelos en la misma situación. En los barrios todos los días nos piden que abramos más merenderos. La devaluación pega a los más pobres. Como organización de los trabajadores más pobres de la Argentina, tenemos que estar en la calle, reclamando por una agenda de inclusión y reconocimiento de derechos de la economía popular".

Al narco de 32 años poco le importó exponerse. El jefe del denominado Primer Cartel Uruguayo (PCU) ya llevaba una larga trayectoria en el mercado de estupefacientes. Un día, sin decir agua va, abandonó las filas de Capiatá. A ese club iba a entrenarse a bordo de una camioneta blindada Toyota Land Cruiser, que estaba a nombre de la empresa Tapyracuái, propiedad del clan Insfrán sometido a proceso en Paraguay por el caso A Ultranza Py, la mayor operación contra el narcotráfico y lavado de activos de la historia en ese país. Es la misma organización criminal denunciada en el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci cometido en Cartagena, Colombia, en mayo del 2022. La que un testigo clave en ese caso, Francisco Luis Correa Galeano, terminó involucrando junto al expresidente Horacio Cartes. Los acusó de ser los autores intelectuales del crimen, algo que el dirigente del Partido Colorado desmintió en sus redes sociales.

Marset huyó del Paraguay y su destino siguiente fue Bolivia. Vivía en una casa de dos plantas con pileta en Santa Cruz de la Sierra rodeado de lujo y autos de alta gama. Su fuga en julio pasado cuando estaba sobre él la policía hizo evidente su poder de penetración y contactos entre las fuerzas de seguridad. El escape del narco dejó en ridículo al ministro de Gobierno boliviano, Eduardo del Castillo. Este funcionario había asegurado: “Estamos seguros. En las próximas horas lograremos la detención de Sebastián Marset Cabrera”. No fue así y el uruguayo continúa en libertad hasta hoy.

Lo que sí logró el gobierno de Luis Arce fue incautar 17 fusiles, una pistola, 1.915 municiones, 28 cargadores de distintas armas, cuatro chalecos antibalas y un parque automotor compuesto por 31 vehículos, una motocicleta, cuatro cuatriciclos y un vehículo deportivo Terix. Además de marihuana y documentación valiosa sobre Marset. Se dijo entonces que había huido en dirección a Cochabamba, pero le perdieron el rastro. En su vivienda también se encontraron animales exóticos. Un pequeño zoológico que a escala menor remite a la Hacienda Nápoles de Pablo Escobar, hoy transformada en Parque temático.

Mirá También:  La situación en Haití empeora

Sin éxito, las autoridades bolivianas dispusieron un operativo donde involucraron a casi 3 mil efectivos policiales. Pero el narco se les escurrió. Habían tenido tiempo de detectarlo porque dejaba múltiples señales de su paso por el oriente boliviano. Las más evidentes fueron los videos de sus partidos en la Liga Santacruceña de Fútbol. Había sido inscripto en el club Los Leones El Torno con documento brasileño a nombre de Luis Amorim. Así lo mencionaban los relatores de los partidos que jugó hasta que se supo quién era en verdad.

Cuando Marset huyó, dejó atrás un tendal de detenidos. Entre ellos había futbolistas como él. Dos son de nacionalidad uruguaya: el volante Christian Marcelo Latorre Long, que pasó por Blooming, en la primera división del fútbol boliviano, y Lucas Casavieja Grande, que jugaba con el narco en Los Leones El Torno. En agosto pasado, colegas de los jugadores lanzaron una colecta para ayudarlos mientras continuaban en prisión. Están alojados en la cárcel santacruceña de Palmasola y al grupo que integran se lo acusa por los delitos de privación de la libertad, robo agravado, lesiones graves y leves y atentados contra integrantes de la seguridad del Estado.

El club por el que pasó Marset con identidad falsa fue sancionado y lo hicieron descender hasta la última categoría. El 15 de septiembre pasado, el secretario ejecutivo de la Agremiación de Futbolistas de Bolivia (Fabol), Erwin Romero, declaró que el “narcotráfico perforó al fútbol nacional”. Se refería sin nombrarlo a uno de los hombres más buscados por Interpol, y que por el pasaporte que le otorgó el gobierno de Lacalle Pou en 2021, desató un escándalo de consecuencias imprevisibles en Uruguay.

Mirá También:  INSCRIPCIONES PARA CURSAR CARRERAS DEL CENTRO PSICOSOCIAL ARGENTINO QUE SE DICTARÁN EN LA VIEJA ESTACIÓN

El caso explotó con las renuncias de dos ministros, el canciller Francisco Bustillo y el de Interior, Luis Alberto Heber y otros funcionarios de menor jerarquía. Pero desató una crisis política que obligó al presidente Lacalle Pou a rendir cuentas ante la sociedad y la coalición gobernante que lidera.

Deja un comentario
Semanario Nuestra Gente

Semanario Nuestra Gente

Los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre. MARCEL PROUST.

View all posts by Semanario Nuestra Gente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *