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Antropometría y visión periférica en el balonmano: las armas secretas de los hispanos y las guerreras

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Hoy arranca en los Juegos Olímpicos de París 2024 la competición de una nueva modalidad deportiva. Se trata del balonmano, un deporte donde intervienen infinidad de disciplinas científicas. Por su importancia en el desarrollo de este deporte me centraré en dos de ellas: la antropometría y la oftalmología.

Las articulaciones de los balonmanistas sufren gran número de giros y torsiones a lo largo de un partido. Además, sus pies y rodillas impactan continuamente en el suelo debido al elevado número de saltos que llevan a cabo. Por otra parte, en un partido de balonmano los jugadores chocan continuamente y de forma violenta con sus rivales. Por si todo esto les parece poco esfuerzo, estos deportistas recorren muchísimos metros en un solo partido.

Antropometría y visión periférica en el balonmano. Foto: Istock

Para soportar este tremendo esfuerzo físico y, además, lograr un gran rendimiento deportivo, los balonmanistas deben moldear su cuerpo de forma especial. ¿Existe alguna disciplina científica que se encargue del estudio del cuerpo de estos atletas? Por supuesto. Su nombre es antropometría, la rama de la ciencia que estudia el tamaño, la forma y la composición del cuerpo humano, variables que dependen de muchos factores entre los que destacan la alimentación y la actividad física. Analizando diferentes parámetros antropométricos se controla el estado nutricional de un deportista, su ritmo de crecimiento, el rendimiento motriz, etc.

Para soportar este tremendo esfuerzo físico y, además, lograr un gran rendimiento deportivo, los balonmanistas deben moldear su cuerpo de forma especial.

Por estas razones los equipos profesionales de balonmano están incorporando a sus cuerpos médicos especialistas en antropometría que, juntamente con otros profesionales, se encargan de mantener la condición física adecuada de sus jugadores. Estos especialistas en antropometría controlan periódicamente estos cuatro parámetros del cuerpo de cada uno de los jugadores.

  • Masa muscular (relacionada con conjunto de tejidos y fibras musculares del cuerpo);
  • Masa grasa (dividida a su vez en grasa subcutánea y grasa visceral);
  • Masa ósea (corresponde a la densidad mineral perteneciente a los huesos);
  • Masa residual (procede principalmente de órganos vitales, vasos sanguíneos y tejidos conectivos).

¿Cómo el especialista en antropometría conoce la masa muscular, la masa grasa, la masa ósea y la masa residual de cada balonmanista?

Habitualmente tendemos a creer que los estudios antropométricos únicamente tienen en cuenta la talla y el peso de un deportista. Sn embargo, existen otros tres grandes grupos de mediciones antropométricas:

  • Perímetros corporales. Usando una cinta métrica, y con el objetivo de conocer la evolución de la masa muscular de un balonmanista, se puede evaluar su perímetro abdominal, el del brazo relajado, el del brazo contraído, el del muslo medial, el de la pierna y el del glúteo.
  • Diámetros. La masa ósea de los balonmanistas se estima gracias a la medida de diferentes diámetros que expresan la distancia entre dos puntos anatómicos representativos. Entre los diámetros más significativos destacan el biepihúmero (en la zona del codo), el biepifémur (en la zona de la rodilla) y el biestiloideo (en la zona de la muñeca).
  • Pliegues. La grasa subcutánea de un balonmanista puede conocerse a través de la medición de los pliegues corporales. Una vez realizadas estas medidas se calcula el porcentaje de grasa corporal de una persona (deportista, población en general, etc..) gracias a diferentes fórmulas matemáticas adaptadas a cada grupo de población.

Cuando el especialista en antropometría tiene todos los datos de sus jugadores, debe evaluarlos y corregir aquellos que no se encuentren en los rangos óptimos. Para ello está obligado a formar parte de equipos multidisciplinares, ya que serán otros profesionales como médicos, nutricionistas y especialistas en actividad física y deporte los que completen el trabajo de los especialistas en antropometría.

Ilustración artística de jugadores de balonmano. Foto: Leonardo.ai / Christian Pérez

Pero el balonmano tiene un hecho diferenciador respecto a otros deportes que debe ser tenido muy en cuenta por los especialistas en antropometría. La distintas posiciones que ocupan los balonmanistas en el equipo (porteros, pivotes, centrales, laterales, etc.,) exigen una composición corporal muy diferente para cada uno de ellos. Los pivotes, que se fajan con los defensas, deben tener mayor masa muscular, masa grasa, peso, volumen, etc… 

Aunque no necesariamente deben ser tan altos como los laterales o los porteros, que también deben tener una gran flexibilidad. Por otra parte, los extremos de balonmano suelen ser los más bajos del equipo y su porcentaje en grasa es muy inferior al resto de jugadores. Por todo ello el trabajo de un especialista en antropometría debe ser individualizado ya que cada jugador necesita una composición corporal diferente según la posición que ocupe en el equipo.

Como les conté al principio de este artículo, en el balonmano existe otra disciplina científica que tiene una influencia mayor que en otros deportes. Se trata de la oftalmología, una especialidad médico-quirúrgica que se encarga del estudio y tratamiento de las enfermedades de los ojos, así como de los músculos relacionados con sus movimientos, de los párpados, vías lagrimales y de la conexión de los ojos con el cerebro.

¿Cómo puede ayudar la oftalmología a un balonmanista?

Mediante el estudio y mejora de la visión periférica de un jugador de balonmano. Observen durante los partidos de balonmano de estos JJOO cómo los jugadores son capaces de pasarse el balón a gran velocidad sin mirarse a los ojos. ¿Cómo lo logran? Gracias a la gran visión periférica que les permite abarcar hasta casi 180º del ángulo de visión.

¿Cómo puede ayudar la oftalmología a un balonmanista? Mediante el estudio y mejora de la visión periférica.

Para entender lo que es la visión periférica debemos conocer los dos tipos de campos visuales de los que disponemos los humanos:

  1. El campo visual central: corresponde con el punto de mayor agudeza visual y cromática y cuyos responsables son principalmente los conos, células fotosensibles que se encuentran situadas en la retina en una cantidad aproximada de seis millones. Este campo visual central corresponde con el espacio recogido por la mácula (una pequeña zona ubicada en el centro de la retina que permite tener la visión de los detalles y el movimiento y que también nos sirve para poder leer y distinguir las caras de las personas);
  2. El campo visual periférico: corresponde a todo el espacio visual recogido por la retina que no recoge la mácula. Los principales responsables de este campo visual periférico son los aproximadamente ciento veinte millones de bastones situados en el borde de la retina y que funcionan principalmente en condiciones de baja luminosidad, proporcionando la visión en blanco y negro. Este campo visual periférico permite localizar, reconocer y responder a la información en las distintas áreas del campo visual alrededor del objeto sobre el cual se fija la atención. ¿Para qué nos sirve? Para leer, escribir, conducir… y para practicar con éxito ciertos deportes como es el caso del balonmano.

Hagámonos una nueva pregunta. ¿Entrenan los jugadores de balonmano su visión periférica para poder dar un pase al compañero con gran rapidez y sin mirarlo? Por supuesto. Para mejorar su visión periférica los balonmanistas realizan una serie de ejercicios tanto fuera como dentro de la cancha. Citaré cuatro ejemplos.

El primero de ellos consiste en fijar la vista en un foco central y, a la misma vez, colocar los dos dedos índices a la altura de los ojos. A continuación, hay que alejar poco a poco los dedos hasta donde puedan seguir siendo visualizados. Si ustedes realizan este ejercicio frecuentemente observarán como su visión periférica se ampliará.

Ilustración artística de un futbolista

José Manuel López Nicolás

Un segundo ejercicio consiste en leer un texto… pero de una forma un poco especial. Se trata de hacer una lectura piramidal, es decir, de comenzar a leer cada línea desde la segunda o tercera palabra y, al llegar a la penúltima o antepenúltima, cambiar de línea. Así, estamos obligando a nuestros bastones a esforzarse al máximo para leer las palabras que nos saltamos, con lo que volvemos a ampliar nuestra visión periférica.

Los balonmanistas realizan en sus entrenamientos dentro de la cancha otra actividad especial para mejorar su visión periférica. Para ello se sitúan en círculo y fijan la mirada en un punto fijo imaginario dentro del mismo. A continuación, se van pasando el balón entre ellos sin seguir un orden y deben atraparlo manteniendo siempre la mirada en el punto fijo imaginario sin girar la cabeza.

Los balonmanistas realizan en sus entrenamientos dentro de la cancha otra actividad especial para mejorar su visión periférica. Foto: Istock

Para realizar el último ejercicio los balonmanistas se colocan de nuevo en la cancha formando un círculo. Sin embargo, ahora no deben fijar la mirada en un punto imaginario en el centro, sino que deben mirar a un compañero y dar un pase a otro. El principal objetivo de este ejercicio es que el balonmanista localice la posición de sus compañeros gracias a su visión periférica.

Estimados lectores de Muy Interesante, los equipos españoles de balonmano masculino (Los Hispanos) y femenino (Las Guerreras) tienen serias opciones de medalla en estos JJOO. Si lo consiguen será debido a su esfuerzo y calidad… pero también gracias a la antropometría y a la oftalmología, dos ramas de la ciencia que les proporcionan a los balonmanistas un alto valor añadido. 

Este artículo pertenece a la serie «Ciencia de los Juegos Olímpicos» — «Ciencia olímpica», de José Manuel López Nicolás

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