Estas hipótesis no son mutuamente excluyentes, puede que en una especie o población determinada (humana o no), sucedan varias simultáneamente.

Con este escenario, por supuesto, la bisexualidad tiene la ventaja mucho más clara; son organismos que pueden adaptarse a un rol o a otro, e incluso cambiar de uno a otro varias veces a lo largo de su vida, favoreciendo a la comunidad de forma indirecta, y también mediante su propia descendencia.

Los comportamientos homosexuales y bisexuales no solo son completamente naturales y perfectamente saludables, sino que suponen ventajas evolutivas reales. Irónicamente, el ser humano es en la única especie que presenta individuos con aversión hacia la homosexualidad, y esa homofobia, ciertamente, no aporta ventaja evolutiva alguna.

Referencias:

Bagemihl, B. 1999. Biological exuberance: animal homosexuality and natural diversity. St. Martin’s Press.

Bailey, N. W. et al. 2009. Same-sex sexual behavior and evolution. Trends in Ecology & Evolution, 24(8), 439-446. DOI: 10.1016/j.tree.2009.03.014

Fruth, B. et al. 2006. Social grease for females? Same-sex genital contacts in wild bonobos. En Homosexual behaviour in animals: An evolutionary perspective (pp. 294-315). Cambridge University Press.

MacFarlane, G. R. et al. 2007. Same-sex sexual behavior in birds: expression is related to social mating system and state of development at hatching.

Behavioral Ecology, 18(1), 21-33. DOI: 10.1093/beheco/arl065

Rahman, Q. et al. 2008. Maternal Inheritance and Familial Fecundity Factors in Male Homosexuality. Archives of Sexual Behavior, 37(6), 962-969. DOI: 10.1007/s10508-007-9191-2

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