¿Qué ocurrió?
Que los peces de la especie cebra mbuna (Maylandia zebra), una especie de pez cíclido, y las rayas, eran capaces de sumar y restar uno de los números del uno al cinco. Los experimentos se llevaron a cabo con ocho peces de este tipo y ocho rayas de agua dulce. En promedio, la cebra mbuna aprendió a hacer estas operaciones después de 28 sesiones y las rayas después de 68 sesiones. Pero lo consiguieron.
«Entonces, los animales tenían que reconocer la cantidad de objetos representados y, al mismo tiempo, inferir la regla de cálculo a partir de su color», dice Vera Schluessel, coautora del estudio. «Tuvieron que mantener ambas en la memoria de trabajo cuando la imagen original se intercambió por las dos imágenes resultantes. Y luego tuvieron que decidir el resultado correcto. En general, es una hazaña que requiere habilidades de pensamiento complejas«.
¿Se les daba igual de bien sumar que restar?
Los investigadores encontraron que, por lo general, los peces realizaban bien los ‘deberes’ de matemáticas, aunque aprendieron a sumar mucho más rápido que a restar, y el desempeño de los peces individuales varió más entre las cebras mbuna que entre las rayas, dijeron los autores.
“En conclusión, la capacidad de «contar» y realizar procesos aritméticos simples no solo está presente en humanos, primates no humanos y aves, sino también en invertebrados como abejas y arañas y, como era de esperar, también en peces, tanto teleósteos como elasmobranquios’”, escribieron los investigadores en su artículo.

























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