Las arañas tienden sus trampas de seda en lugares estratégicos. Millones de insectos caen diariamente en estas invisibles y pegajosas redes.

Cuando una presa cae en su red, la araña tigre se le echa encima rápidamente; la inmoviliza y le inocula un veneno paralizante que contiene enzimas disolventes de proteínas que licuarán el interior de su víctima.

Después, la envuelve en un paquete de seda que segregan sus glándulas epiteliales, para más tarde sobre su interior, ya completamente licuado.

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Los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre. MARCEL PROUST.

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