Juan Vian, en un candombe, expresa el cariño a la colonia morena: Agobiados de cadenas Aquí en la Guardia encontramos Una vida diferente Un trato acorde al humano Hubo reyes, hubo reinas Hasta santos de color: San Baltasar, San Benito La hermandad los valoró.
Pertusi y Vian, En un aire surero ponen música y letra, ahondando el espíritu del valor: Cerquita de Buenos Aires Está el pueblito donde nací Las aguas de su laguna Brillan de noche como un rubí Cuna de gente gaucha De tradiciones, mi Chascomús Estridente en tu ribera Se oye primero el Grito del Sur.
El poeta Miguel Angel Castagnino,
homenajeó con una décima “Al Soldado Fortinero”: Al gaucho desconocido soldado de los fortines el que amojonó confines y lo echaron al olvido el que modesto y sufrido se jugó como un valiente el que le dijo ¡presente! a todos los entreveros y se fue junto al lucero a vivir eternamente…
La tradición inspira los temas de nuestra cultura surera,
en el fraseo de Hilario Alonso: Tradición: cuento y leyenda del pasado sos historia y de un país las memorias que lo vivido te ofrenda sos el alerta del tero para quien olvida su cuna y espina del pasto puna para el avariento extranjero esencia de nativismo música del Pericón cual estandarte o blazón sos la madre del criollismo.
Dn. Pedro Boloqui, Hasta las gallaretas de la laguna son recordadas por él: Como viejas que vuelven de misa Con sus negros rebozos en hilera Abandonan de pronto la ribera Si el chajá algún peligro les avisa.
Una poetisa del pueblo: Dña. Adela Landry,
así homenajeó a su Cura Párroco R. P. Pedro Leonard: El pan del grano bendito el vino es rocío bienhechor, y Pedro siempre sembrando soportando frío o sol, hoy recoge la cosecha cinco lustros de labor!
Dña, Carlota V. de Pieske,
así expresa su cariño por el pueblo: ¡Mi Chascomús! Guárdame un rincón /para el reposo el descanso final de tanta lucha. Aquí yo tengo de todo: penas, gozo… ¡No te olvides que soy chascomunera.
Juan M. Vian
Adiós a la Vieja Estación
(De Acción de Gracias) Se me antojan pañuelos desplegados insinuando un adiós las casuarinas, dolidas, silenciosas, despidiendo el último vagón junto a las vías.
Se me antojan fantasmas transitando -Presagio de un jamás- por los andenes con la sombra estirada hacia la noche y los ojos en guardia permanente.
Se me antojan caminos sin retorno, los rieles de bruñida simetría, en cruces de quebracho maniatados a la espera del fin, en agonía.
Se me antoja de luto el mismo cielo, nubarrones de hollín que van huyendo, y cargando recuerdos, se me antoja… con el último tren, estoy partiendo.
HEG

