Según fuentes policiales y judiciales,
el crimen fue descubierto por una amiga de Gutiérrez, también sargento de la fuerza, quien, al no poder comunicarse con ella, alertó al servicio de emergencias 911 y fue a buscarla a su domicilio.
Al llegar, la amiga y otros agentes que acudieron al lugar advirtieron la presencia de sangre por debajo de la puerta de entrada del departamento. Luego, personal de limpieza del edificio les facilitó el ingreso al inmueble, donde hallaron muerta, tirada en el piso y boca arriba a
Gutiérrez, y una pistola calibre 9 milímetros a poca distancia de su cuerpo, junto a algunas vainas servidas. A simple vista, el médico legista constató que
la mujer recibió un balazo en un brazo, otro en el cuello, uno en el tórax y dos en el estómago. En tanto, su pareja, identificada como
Danilo Alberto Acevedo, de 32 años,
se encontraba tendido sobre el suelo y con un gran charco de sangre alrededor, aunque aún estaba con vida.
De esta manera, la
Policía solicitó auxilio al
Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) de inmediato, y fue trasladado por una ambulancia al
Hospital San Martín de La Plata.
Allí, los médicos que lo asistieron constataron que
el hombre presentaba dos orificios en la cabeza, uno de entrada en la parte frontal del cráneo y otro de salida en el hueso occipital, por lo que, una vez trasladado hasta un centro médico de la zona, fue operado bajo custodia de consigna.
En la escena del crimen trabajaron peritos de la
Policía Científica junto a personal de la comisaría novena y de la
Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de la ciudad, que levantaron el cadáver de la víctima para que sea examinado durante las próximas horas en la autopsia de rigor.
Además, intervino en la causa la
Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 16 del Departamento Judicial de La Plata, a cargo de
Juan Cruz Condomí Alcorta, quien caratuló el expediente como “femicidio
seguido de suicidio en grado de tentativa”. Se trata de la
séptima mujer policía asesinada en un marco de violencia de género en lo que va del 2019, ya que el 8 de enero la policía
Gisel Romina Varela, de 33 años, fue asesinada de al menos tres balazos en
Mar del Plata. Por el hecho, fue detenida su ex pareja, un vigilador que tenía una restricción perimetral para acercarse a ella.
Ocho días después,
Romina Elizabeth Ugarte, de 26, policía bonaerense y estudiante de enfermería, fue asesinada de un balazo en el rostro durante una discusión en su casa de la localidad de
Cañuelas, y por el crimen detuvieron a su novio, también integrante de la fuerza de seguridad.
El 22 de enero,
Mariana Alejandra Del Arco, de 32 años, también policía de la provincia de
Buenos Aires, fue baleada tras discutir con su pareja, un teniente general de la fuerza, en la localidad balnearia de
Nueva Atlantis. En tanto, la oficial de la
Policía bonaerense
Melisa Andrea Navarro, de 24, fue asesinada el 15 de mayo de un tiro en el rostro frente a su hija de 8 años en una casa de la localidad de
Claypole, y por el femicidio fue detenida su pareja, también policía de la provincia.
Luego, el 21 de junio, la policía de la
Ciudad Melissa Kumber, de 27 años, fue asesinada de un disparo en el cráneo cuando se tiroteó con su pareja, un agente de la
Policía Federal Argentina (PFA), durante una supuesta pelea en su vivienda del partido bonaerense de
Quilmes.
Por último,
Mabel Quiróz, de 27, agente de la
Policía de Chaco, fue asesinada en
Resistencia por su esposo el 27 de julio de al menos dos tiros junto a su amante. El femicida, también miembro de la fuerza provincial, se suicidó de un disparo tras el doble crimen.