El Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia declaró la emergencia geológica y urbanística en la ciudad, tras el deslizamiento del Cerro Hermitte que obligó a más de 250 familias a evacuar sus casas de los barrios Sismográfica, Los Tilos y El Marquesado. Las autoridades sugirieron la autoevacuación preventiva del barrio Médanos porque si bien no hubo nuevos desplazamientos de tierra de gran magnitud, la situación es “delicada”.
El Concejo afirmó que el terreno “sigue latiendo y presenta riesgo urbano”. Se declaró la emergencia por 90 días “para mitigar los riesgos derivados de la inestabilidad del suelo en el área”, facilitar la toma de decisiones y la reestructuración presupuestaria en función de la emergencia.
Cuantificar el daño
No hubo heridos ni víctimas fatales, pero la infraestructura fue gravemente dañada: grietas en paredes y pisos, hundimientos, derrumbes parciales y daños en cañerías de gas y agua. Algunas casas quedaron inhabitables y la evacuación tuvo que ser inmediata.
De manera preventiva, el gobierno municipal decidió evacuar a 29 personas que estaban en un hogar de adultos mayores cercano a la zona afectada para “priorizar el cuidado de la vida”. En este sentido, el secretario de Desarrollo Humano y Familia, Ángel Rivas, subrayó la colaboración con el Colegio de Psicólogos y las áreas de Salud: “Estamos atravesando una catástrofe y es fundamental atender, no sólo lo material, sino también el impacto emocional que viven las familias
Por otra parte, Rivas explicó que “si bien, aún no es posible cuantificar con precisión la totalidad de las viviendas afectadas, ya que, en mayor o menor medida, la mayoría se vieron perjudicadas, tenemos aproximadamente 250 viviendas relevadas en el sector de Sismográfica y otras 100 en los barrios Marquesado, Los Tilos y la zona de la calle Mazaredo”. El funcionario indicó que el trabajo “es enorme y requiere de un abordaje integral, con todos los equipos municipales abocados a garantizar, en primer lugar, el bienestar de las personas y sus familias”.
En la emergencia trabajan la Agencia Federal de Emergencias (AFE), Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina, Policía Federal Argentina, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Ejército Argentino, Cruz Roja y distintas áreas municipales.
Un proceso geológico largo
El viceintendente de la localidad rionegrina, Maximiliano Sampaoli, explicó que el desplazamiento se venía dando de manera parcializada desde hace muchos años, pero que “en estos últimos días fue general”. Como el proceso geológico no terminó, los especialistas indicaron que se debe mantener un sistema de vigilancia constante. “Es muy difícil, es una catástrofe”, caracterizó.
El Comité de Emergencia municipal recibió el domingo a la noche un reporte del Comité de Análisis Científico y Técnico de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, donde se señala la posibilidad de movimientos telúricos o desplazamientos de ladera que podrían afectar al barrio Médanos, ubicado en el área de influencia del cerro. Por esto, recomendaron autoevacuar la zona. El municipio habilitó cuatro centros de evacuación para los vecinos en distintos puntos de la ciudad.
Especialistas confirmaron que el terreno desplazado es de origen marino, históricamente inestable, afectado por una falla natural que se extiende a lo largo de más de 1.300 metros, desde la zona de Médanos hasta El Marquesado. De acuerdo con los relevamientos técnicos, el deslizamiento podría continuar durante semanas, hasta que el terreno alcance un nuevo punto de equilibrio.
Advertencias de larga data
Un informe del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) elaborado en 2002 ya había advertido sobre la peligrosidad geológica en el barrio Sismográfica. El documento advertía el peligro de la expansión urbanística sobre el cerro Hermitte, ya que el barrio se extiende sobre depósitos de deslizamientos, con espacios subterráneos generados por erosión hídrica, que podrían provocar hundimientos del terreno, roturas en viviendas y daños en la infraestructura de servicios.
El estudio identifica tres ejes centrales que las autoridades debían y deben atender: materiales removidos naturalmente, movimientos de ladera y la necesidad de reuniones informativas con los vecinos para que comprendan la problemática.
Entre las restricciones recomendadas, el Segemar señaló la necesidad de evitar movimientos de suelo, restringir al máximo el riego, prohibir nuevas construcciones y la expansión del barrio, no realizar perforaciones ni extracciones, y crear una comisión de control vecinal que alerte ante cualquier indicio de desplazamiento.
Las advertencias técnicas también subrayan que el crecimiento sostenido de los barrios sobre el cerro incrementa la presión sobre el material deslizado, aumentando la posibilidad de daños sobre la infraestructura y las personas.






















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