60 días: ese es el plazo que Israel ha señalado le dio a Hamás para entregar todas sus armas, bajo la amenaza explícita de “reanudar” la ofensiva en Gaza si el grupo no cumple. Una ofensiva que, en realidad, nunca suspendió al violar reiterdamente con ataques, disparos y agresiones el alto el fuego que entró en vigor desde el pasado 10 de octubre. En medio, un alto funcionario de Hamás reiteró su postura de larga data acerca de la necesidad de una retirada total de las fuerzas de Tel Aviv en el enclave que permita el fin de la ocupación y el establecimiento de un Estado palestino.
Durante una conferencia en Jerusalén, el secretario del gabinete israelí, Yossi Fuchs, afirmó que Hamás “tendrá que entregar todas sus armas”, incluidos los fusiles, según declaraciones recogidas por medios locales. Fuchs señaló que el plazo de 60 días había sido solicitado por el Gobierno del presidente EE.UU., Donald Trump, quien ha impulsado un plan de paz de 20 puntos para Gaza desde octubre pasado. En ese sentido, añadió que Israel está “respetando eso”.
Sin confirmar la fecha exacta de inicio del ultimátum, Fuchs indicó que podría comenzar tras la reunión prevista para el 19 de febrero de la Junta de Paz, que lidera Trump y a la que invitó a participar a más de una decena de países. “Lo evaluaremos. Si funciona, excelente. Si no, entonces el ejército tendrá que completar la misión”, declaró.
La postura de Hamás
En una entrevista exclusiva concedida al medio Drop Site, Basem Naim, alto funcionario de Hamás y uno de los principales negociadores del alto el fuego, afirmó que el grupo no aceptará una desmilitarización total de Gaza ni accederá a lo que calificó como exigencias “radicales” de desarme unilateral.
“Nuestra postura al respecto es muy clara”, afirmó Naim. “Antes de hablar de desarme o confiscación de armas, creemos que es necesario que (el primer ministro de Israel, Benjamín) Netanyahu y su gobierno extremista, junto con los mediadores y el garante estadounidense, aseguren la plena implementación de todo lo acordado en la primera fase, para que se pueda lograr un cambio fundamental en la situación humanitaria en Gaza”.
Naim reiteró que Hamás estaría dispuesto a negociar el desarme únicamente si se vincula a un alto el fuego a largo plazo que imponga restricciones a Israel y esté acompañado de un proceso político que conduzca al establecimiento de un Estado palestino con capacidad de defensa. El grupo de resistencia ya ha manifestado previamente su voluntad a entregar las armas en Gaza a una autoridad palestina que gobierne el enclave
“La resistencia palestina y sus armas son un derecho legítimo, y el desarme es rechazado y no será aceptado por ningún palestino”, sostuvo Naim, quien añadió que el problema es “fundamentalmente político, no de seguridad”, y que su solución pasa por el fin de la ocupación.
Según Naim, el gobierno israelí busca “nuevas justificaciones” para retomar la ofensiva, pese al rechazo regional e internacional a una reanudación de los combates. También acusó a Netanyahu de haber utilizado la cuestión de los rehenes israelíes como argumento para prolongar la ofensiva y retrasar la apertura de los cruces y la entrada de ayuda humanitaria.
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Solo un 29% de cumplimiento en la reapertura del cruce de Rafah
En paralelo al ultimátum y pese al alto el fuego formalmente en vigor, Israel mantiene fuertes restricciones sobre Gaza, especialmente en lo que respecta a la movilidad de personas y la entrada de ayuda.
La oficina de Prensa de Gaza informó que la reapertura del cruce de Rafah, en la frontera con Egipto, solo se ha cumplido en un 29% debido a lo que describió como estrictas limitaciones impuestas por Tel Aviv. Según el comunicado, entre el 2 y el 15 de febrero únicamente 811 personas pudieron cruzar en ambos sentidos, de un total de 2.800 que se esperaba que lo hicieran.

