

“La beca tenía la particularidad de incluir a mi mujer y mis hijas. Siempre les hago la broma de que aquel fue nuestro punto más alto como familia. ¿Cuánto podremos estar otra vez los cuatro un año en Europa? Tengo un salario de profesor universitario…”, cuenta el autor, en diálogo con Télam, de visita en Buenos Aires para presentar el libro.
Chaves también iba a participar del Festival Leer de San Isidro que, a último momento, se suspendió como tantas otras actividades culturales para frenar el avance del coronavirus. “Me convertí en el último turista”, se permite bromear sobre los días algo extraños que le tocaron en Buenos Aires junto a su hija Ariana de quince años, apodada en el libro como “LaMayor”.
El narrador y poeta tampoco es un desconocido para los lectores porteños. En 2003, se instaló en Buenos Aires, vivió tres años en Villa Crespo y fue parte en los círculos de narradores y poetas jóvenes. Junto a su amiga, la escritora y editora Ana Wajszczuk, coeditaba “Los amigos de lo ajeno”, una revista que rescataba “la otra poesía hispanoamericana” y que publicó a autores hoy consagrados como Marina Mariasch, Fabián Casas, Sergio Bizzio, Damián Ríos y Dani Umpi.
La obra de Chaves, que abarca poesía, narrativa y crónica, orbita alrededor de la familia, las fotos, las rutas, la música y las distintas representaciones del amor. Ese recorte y cierta economía de la forma hacen distintiva a su escritura. “Trato de no sobredimensionar mi deseo de escribir”, acepta, en una definición que le hace justicia a su estilo. Publicó la antología “La máquina de hacer niebla”, ganadora del Premio Nacional de Poesía de Costa Rica 2012, y la novela “Salvapantallas”. En 2016, Seix Barral editó “Falso documental”, un volumen que abarca dos décadas de su producción en poesía hasta 2016.
“Esta beca, que comenzó a otorgarse en plena Guerra Fría, apuntaba a mostrarle al mundo cómo era Berlín occidental. Eligen a cinco escritores de todos los que concursan. En ese momento les pareció interesante que fuera el tercer centroamericano en recibirla y me propusieron que escribiera sobre mi estadía. Les entregué entonces una serie de crónicas, organizadas alrededor de las estaciones”, explica sobre aquel primer material, una suerte de danza de invierno, primavera, verano, otoño y otra vez invierno .
Télam: ¿Cómo espera que se lea “Vamos a tocar el agua” en esta reedición?
Luis Chaves: Siempre es una alegría publicar si uno tiene la necesidad y el gusto de compartir lo que escribe, no todo el mundo lo siente. La idea de que circule de forma masiva es una alegría. Guardo, por otra parte, un profundo agradecimiento a los muchachos que editaron este texto de manera independiente por primera vez en 2017, Los Tres Editores. Ellos me empujaron a hacer este libro que se convirtió en el primero del sello. En esta edición, sumé a uno de esos editores, Jochen Vivallo, en reconocimiento a ese empujón.

L.C: Para los que venimos de la poesía, la inquietud por la primera persona está desde el inicio. Esos temas tan vinculados a la autobiografía no son tabú. Mi primera persona siempre estuvo atravesada por el mundo de la familia, incluso antes de convertirme en padre. Es decir: escribo sobre la familia, incluso antes de tener familia. Eso es lo que hay y lo que puedo. El poeta Osvaldo Sauma, una suerte de primer mentor que tuve, cuando supo que iba a ser padre me dijo algo notable: “Durante años te escuché hablar de una familia que no tenías”.
T: Sostiene en el texto que “todas las lecturas quedan como sedimentos”, que “leer es una forma, mejor, de escribir” y ensaya una suerte de listado de textos que en 2015 incluía a Lorrie Moore y a Coetzee pero también a Carlos Fonseca y a Samanta Schweblin ¿Cuáles son los sedimentos con los que construye hoy?
L.C:Para mis cursos en la universidad ahora estoy releyendo los clásicos. Medea y la Ilíada son dos que tengo muy presentes y me permiten volver al origen y dialogar con otros autores contemporáneos. Pero también coordino un club de literatura francófona y por estos días resuenan Annie Ernaux y Marie-Hélène Lafon, las dos parten de un registro autobiográfico fuerte aunque son voces diferentes.
“Con la edad, me puse más lento y ahora manejo tiempos geológicos de escritura. Perdí algo de la primera desfachatez, cierta rapidez”, confiesa Chaves aunque confía en publicar el los próximos meses “Fuera de la gravedad” (Ediciones Overol), un libro de poesía, su materia prima.

