Este domingo (7), decenas de miles de mujeres en todo Brasil salieron a las calles para protestar contra los femicidios y la violencia de género bajo el lema “Mujeres Vivas”. En las últimas semanas, la causa ganó aún más notoriedad después de darse a conocer una serie de casos brutales de violencia contra mujeres. Las movilizaciones del “Levante Mujeres Vivas” se convocaron en 89 ciudades de todas las regiones del país, incluyendo 24 capitales, según la lista difundida por el movimiento en las redes sociales.
En la capital fluminense, la manifestación tuvo lugar en la Avenida Atlântica, a la altura del Puesto 5 de la playa de Copacabana, en la zona sur de la ciudad. En diálogo con Alma Preta, la diputada estatal de Río de Janeiro Renata Souza (PSOL), quien habló durante la protesta, destacó la importancia del acto y subrayó la necesidad de la movilización para las mujeres negras.
“Es muy importante que estemos en las calles hoy, porque acá hay un grito. Un grito de desesperación, pero también un grito de esperanza para que esta situación cambie. No es posible que esta epidemia de femicidios siga vulnerando y haciendo inviable la vida de nuestras mujeres. En especial la de nuestras mujeres negras, porque cuando miramos los datos estadísticos, son las mujeres negras las principales víctimas de violencia doméstica y femicidio”, afirmó la diputada.

Según datos del Anuario del Foro de Seguridad Pública de este año, Brasil registró 1.492 femicidios en 2024, y la mayoría de las víctimas son mujeres negras: 63,6%.
“Estar en las calles hoy también es garantizar que nuestra población reconozca que esta situación es inaceptable. Necesitamos luchar para que las políticas públicas aseguren una red de protección para las mujeres, para que las políticas públicas garanticen que las mujeres vivan plenamente y con dignidad. Hoy, estar en las calles es luchar por la vida de las mujeres y, en especial, por la vida de las mujeres negras”, agregó la diputada.
El delito de femicidio fue incorporado en 2015 por la ley 13.104/15, que establece que se trata de homicidios cometidos contra mujeres en contextos de violencia doméstica o familiar, o por menosprecio o discriminación hacia la condición de mujer. La legislación es considerada una conquista importante de los movimientos por los derechos de las mujeres, aunque los datos sobre este delito aún requieren mejoras.
El mensaje tiene que llegar a los barrios, dice asistente social
La asistente social Rosária Maia señaló a Alma Preta que lidia diariamente con casos de violencia contra mujeres, especialmente en las periferias de Río, subrayando la vulnerabilidad de esas poblaciones.
“Lidio todos los días, todos los días, con situaciones de mujeres que están en sus casas, siendo amenazadas y que muchas veces no tienen ni a dónde recurrir, porque en los lugares donde viven es muy difícil. Trabajo con poblaciones de la periferia”, destacó.
Maia también expresó su percepción de que la protesta en Copacabana tenía pocas personas de las regiones periféricas y que es necesario llegar a esas mujeres.
“Es muy importante que salgamos a la calle como mujeres negras, que salgamos a la calle y digamos ‘no tienen por qué matarnos’, pero creo que tiene que haber una forma de alcanzar a esas mujeres negras y periféricas, para que ellas también estén en esta manifestación. Porque basta con mirar para ver que esa población en este momento no está representada acá”, afirmó.

La psicoanalista Rejany Ferreira, integrante del grupo Terapretas —que trabaja desde hace 24 años en el acompañamiento de mujeres—, dijo a Alma Preta que el propio reconocimiento del femicidio como delito fue una conquista difícil de lograr, pero recordó que aún existe subregistro de los casos.
“Sabemos que, además de estos [femicidios] que salieron a la luz, hay muchos otros que no fueron denunciados, que no tienen a los asesinos presos y que, por vivir en una sociedad machista, todavía resultan aceptables en este proceso. No para nosotras, las mujeres, ¿no? Pero pensando en la sociedad en general. Entonces, estar acá es importante porque necesitamos mostrar esto”, señaló.

La psicoanalista subrayó que los hombres deben asumir su responsabilidad para enfrentar esta situación: “Cuando tu compañero, tu amigo, acosa a una mujer o la falta el respeto, ¿lo enfrentás? Los hombres también tienen que formar parte de esta lucha para que podamos erradicar esa aceptación social de la violencia que sufrimos”.
Rejany recordó además que el femicidio es una situación límite y que, en general, las mujeres asesinadas ya atravesaban situaciones de violencia previamente.
“El femicidio es el final. Cuando una mujer llega al asesinato, es porque ya pasó por diversas violencias. A veces con denuncias de por medio. Sabemos de casos en los que las mujeres denunciaron y, aun así, fueron asesinadas”, concluyó.























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