Pero… ¿Por qué tanta información contenida en esos diminutos fósiles?
Los roedores tienen unas tasas de reproducción muy elevadas, de manera que sus poblaciones pueden acumular cambios de manera muy rápida. Además, al ser comunidades con esas tasas de reproducción tan elevadas hacen que tengan camadas grandes, es decir, muchos individuos que potencialmente pueden dejar muchos fósiles.
Una de las ventajas del estudio de estos restos fósiles son: la gran cantidad de material, que permite desarrollar estudios estadísticos. Así podremos, por ejemplo, obtener información con un elevado grado de detalle sobre la variabilidad.
¿Qué tipo de información nos revelan?
Además de la información sistemática y taxonómica, es decir, de su estudio podemos describir a que especie pertenecen esos dientes y como eran los animales a los que pertenecían estos fósiles. También podemos obtener información ecológica que nos permitirá dibujar el paisaje del yacimiento en el que habitaron. Al comparar estás comunidades de pequeños roedores y los datos ecológicos que aportan en el espacio y el tiempo podremos detectar cambios ambientales a nivel continental.
Por otro lado, los fósiles de estos pequeños mamíferos se han descrito como muy buenos indicadores “biocronológicos”. De manera que, como ocurría con los foraminíferos, los roedores también permiten establecer la edad del yacimiento donde se encuentran y pueden ser correlacionados entre distintas zonas. Esta característica ha permitido establecer un sistema de edades entre yacimientos de distintas regiones de manera muy detallada.
En particular en áreas como la península ibérica o Siwalik (India) se cuenta con un registro fósil conocido tan bueno que han permitido establecer series temporales en base al estudio de los fósiles de roedores.
Por lo tanto, podemos ver cómo las pequeñas piezas del registro fósil nos aportan enormes pistas para describir el pasado. Es muy importante tener en cuenta la cantidad de información que pueden albergar estos fósiles de solo unos milímetros.
Referencias:
Duleba, W., et al. (2018). Environmental impact of the largest petroleum terminal in SE Brazil: A multiproxy analysis based on sediment geochemistry and living benthic foraminifera. PLoS One, 13(2), e0191446 DOI: 10.1371/journal.pone.0191446
Kimura, Y., et al. (2021). Tempo and mode: evidence on a protracted split from a dense fossil record. Frontiers in Ecology and Evolution, 9, 642814 DOI: 10.3389/fevo.2021.642814
Kranner, M., et al. (2022). Calculating dissolved marine oxygen values based on an enhanced Benthic Foraminifera Oxygen Index. Scientific Reports 12, 1376. DOI: 10.1038/s41598-022-05295-8
Oliver, A., y López-Guerrero, P. (2017). La colina de los Tigres Dientes de Sable: los yacimientos miocenos del Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco, Comunidad de Madrid). Los Micromamíferos: Técnicas de Extracción y estudio (pp. 530-534). Obra Social La Caixa.
Zachos, J., et al. (2008). An early Cenozoic perspective on greenhouse warming and carbon-cycle dynamics. Nature 451, 279–283 DOI: 10.1038/nature06588























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