“En los últimos 25 años nunca había pasado algo así, y eso que en Mar del Plata el frío suele ser potente. Me parece que se subestimó esta situación cuando se anunció que se venía la ola polar. Esperemos que las autoridades dejen de lado sus diferencias y piensen en los vecinos. La gente que está en la calle, la está pasando realmente mal”, advierte una vecina del sur de la ciudad, con el abrigo puesto dentro de su casa y la hornalla apagada.
La postal que describe no es aislada: miles de marplatenses vivieron esta semana un apagón térmico inédito, en el peor momento del invierno que obligó a suspender múltiples actividades y a reducir el consumo. Y los reclamos por la falta de obra pública reflejada en la paralización del gasoducto que debía evitar estos problemas, estuvieron en el centro de la escena.
La crisis en Mar del Plata reactivó un viejo debate sobre la infraestructura energética del país y, particularmente, sobre el estado inconcluso del Gasoducto de la Costa. En el centro de la discusión, una planta compresora en Las Armas cuya obra fue iniciada, suspendida, retomada y nuevamente paralizada. Su finalización permitiría mejorar sustancialmente la presión del sistema en toda la región y evitar colapsos como el actual.
“Un día complejo para Mar del Plata y una buena parte de la Argentina que está sufriendo una situación gravísima que nos pone a todos en esta responsabilidad de resolver y responder lo más rápido que podamos. Es una buena oportunidad sobre qué inversiones, obras, infraestructura tenemos que llevar adelante para poder prevenir y anticipar estas situaciones”, señaló Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura bonaerense, en diálogo con Radio Brisas.
Para el funcionario, lo ocurrido esta semana no es un accidente sino que es una consecuencia directa de la falta de planificación nacional. “No podemos quedarnos sin gas por tres, cuatro días de frío en la mitad de la Argentina. No podemos frenar todas las calderas y la industria del país por una semana. No es un problema de financiamiento, es un problema de planificación. Son dos años sin obra pública nacional, eso es gravísimo”, advirtió.
La obra de Las Armas, que forma parte de la última etapa del Gasoducto de la Costa, fue paralizada hace un mes por falta de pagos del gobierno nacional a la empresa Peitel S.A. El proyecto había sido reactivado en 2023 por la entonces secretaria de Energía Flavia Royón, pero en septiembre de 2024 volvió a estar en pausa. En su momento, desde la Uocra de Mar del Plata aseguraron que la deuda del Estado puso en riesgo el trabajo de al menos 15 operarios calificados.
Desde Villa Gesell, el intendente Gustavo Barrera fue categórico: “Para aquellos que se alegraban por el freno de la obra pública, acá están las consecuencias. Mar del Plata está sin gas, sin clases y peligra el suministro en la Costa por falta de inversión”. El jefe comunal también apuntó contra su par marplatense al que acusó por ir a la Casa Rosada a ver a Milei y no reclamar «por las obras que sus vecinos necesitan». «Desde que asumió Milei, ni yo ni ningún intendente de la Costa pudimos reunirnos con él por el tema obra pública”, agregó.
Ezequiel Serra, secretario gremial del sindicato STIGAS seccional Mar del Plata, apuntó a la raíz del colapso: la falta de personal operativo. “La única ciudad sin gas fue Mar del Plata y eso tiene que ver con las políticas de la empresa. Después de la pandemia empezaron con retiros voluntarios y esos puestos no se repusieron. Hoy Mar del Plata está operando con menos de 60 trabajadores para toda la zona”, afirmó. Serra también advirtió sobre la falta de respuesta del sistema de atención de Camuzzi. “El 0800 se cayó en varias oportunidades, por ende no tenemos con claridad la dimensión del daño. Esto va a durar aproximadamente una semana más”.
Otras fuentes consultadas señalaron que, además, dos cuestiones que inciden negativamente en la provisión de gas doméstico. “Dos productores de gas de Vaca Muerta dejaron de inyectar gas en el sistema de manera simultánea y sorpresiva, por problemas técnicos, aparentemente eléctricos. Esto redujo drásticamente el caudal de gas disponible”, señalaron, aunque no trascendió el nombre de los proveedores de gas que sufrieron la falla.
A esa contingencia, se suma un problema estructural, como la llamativa demora en construir los tres compresores previstos sobre la traza del Gasoducto Néstor Kirchner, rebautizado por esta administración como Perito Moreno.
Resisitir al frío sin estufas y sin gas para trabajar
El miércoles a la noche, la Municipalidad de General Pueyrredon activó un Comité de Crisis para enfrentar lo que definió como una “situación excepcional”. Por primera vez en la historia reciente, Mar del Plata se convirtió en la única ciudad del país en registrar cortes masivos de gas domiciliario como consecuencia de la baja presión en la red, generada por un pico extraordinario de consumo. Las temperaturas tocaron un mínimo de -5,6°, con sensación térmica de -9,7°, el valor más bajo en lo que va del año.
La respuesta fue inmediata, se suspendieron las clases en todos los niveles municipales, se cerraron espacios deportivos, culturales y se limitó el funcionamiento de shoppings, restaurantes y cafés. Las estaciones de servicio dejaron de vender GNC.
El operativo de emergencia fue centralizado desde el COM, con participación de todas las áreas operativas. Desde ese centro, se intentó coordinar la asistencia a hospitales y geriátricos, los principales prioritarios junto a clínicas y centros de salud. Según explicaron fuentes municipales, la prioridad era mantener operativas las redes que asisten a esos espacios mientras se intentaba contener el impacto social del corte. La empresa Camuzzi, distribuidora del servicio, comunicó que se había dispuesto la derivación de mayor volumen desde TGS hacia la planta compresora que abastece a Mar del Plata. Aun así, el daño ya estaba hecho.
Alejandro, remisero de la zona norte de la ciudad, vivió el corte desde otra trinchera: “Cerca de acá del barrio, sí, Caizamar ha tenido cortes de gas. Y en otros barrios también. Con respecto al tema laboral, mi compañero que anda de noche, está bastante complicado porque directamente no hay expendio de gas. Solo en alguna estación por el tema del convenio. Estaban cortando las estaciones a la noche, tipo 6, 7 de la tarde, hasta las 6 de la mañana. Mi compañero anoche prácticamente trabajó muy poco. Sobre todo, la gente en la periferia que han cortado el gas. Son casas muy humildes. La gente que duerme en la calle, eso también es otro tema”.
Desde Camuzzi explicaron que los cortes fueron una medida de seguridad automática. Los reguladores, dispositivos instalados junto al medidor domiciliario, bloquean el paso del fluido cuando la presión cae por debajo de los 300 gramos, un valor crítico considerando que la operación normal requiere al menos 500 gramos. Al perder presión la red, los dispositivos se activaron en cadena, dejando sin servicio a barrios enteros como Bosque Peralta Ramos, Acantilados, Playa Grande, Parque Luro, Alto Camet y Lomas del Golf, entre otros. A diferencia de un corte eléctrico, la reconexión del gas no puede realizarse de manera remota: debe ser hecha uno por uno, domicilio por domicilio, por personal técnico autorizado.
La presión en la red comenzó a recuperarse este jueves con una mejora de 4 kilos respecto al día anterior, pero el sistema sigue frágil. Más de 50 cuadrillas, reforzadas por personal traído de otras localidades como Necochea, La Plata, Bahía Blanca y Chivilcoy, trabajan en la reconexión domiciliaria. Camuzzi pidió expresamente que los vecinos no intenten manipular los reguladores por cuenta propia.
Mientras tanto, la ciudad sigue bajo un régimen de emergencia. Camuzzi confirmó que continúa monitoreando la presión de la red y que la reconexión avanzará a medida que el sistema se estabilice. Pero el corte dejó al desnudo la fragilidad de un esquema energético que no resiste el frío sin planificación.























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